Archivo mensual: agosto 2013

8 de Agosto de 1914: Shackleton pone rumbo a Buenos Aires

“El sábado siguiente, 8 de Agosto, el Endurance zarpó de Plymouth, obedeciendo la orden directa del Almirantazgo” (Sur, p. 32).

Tras haberse detenido momentáneamente hasta esperar instrucciones Shackleton recibe  la orden de continuar con su misión, y abandona el Reino Unido rumbo a Buenos Aires, donde realizaría la primera parada.

Este gesto no estaría exento de polémica, como él mismo refleja en su diario, dado que fue criticado por haber abandonado su país cuando este entraba en guerra. En su descargo, además de mencionar que él obró siguiendo órdenes directas del Almirantazgo, Shackleton expone que desde el primer momento él se ofreció a abandonar la expedición poniendo  todos sus medios a disposición del país, sin siquiera haber consultado a sus patrocinadores. Su tercera razón en su defensa es ciertamente dramática, y es que al final de una expedición en la que la tripulación atravesó peligros constantes poniendo a menudo en riesgo su vida, casi todos sus miembros se enrolaron para ir al campo de batalla, donde muchos de ellos perecieron.

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1 de Agosto de 1914: la partida

Shackleton Expedition Map-Plan. Wikimedia Commons.

Shackleton Expedition Map-Plan. Wikimedia Commons.

“Zarpamos de Londres el viernes 1 de Agosto de 1914 y anclamos frente a Southend durante todo el sábado.” (Sur, p. 31).

Con esta breve entrada en su diario South, Shackleton da comienzo a una de las mayores gestas de todos los tiempos.

Había comenzado a planificar de su viaje a mediados de 1913, y atrás quedaban ya los largos meses de preparativos. Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial le detuvo tras leer aquel mismo lunes en un periódico la orden para la movilización general.

Shackleton reunió entonces a los hombres y tras acordarlo con ellos envió un telegrama al Almirantazgo para poner a su disposición sus dos barcos (el Endurance y el Aurora), la tripulación y las provisiones.

Aunque luego recibiría un telegrama más extenso de Churchill, la primera orden llegó de forma tan lacónica como clara, y esa palabra quedaría ya para siempre grabada en un lugar destacado dentro de la historia de Shackleton y el Endurance:

“Proceda”.