Archivo mensual: mayo 2014

27 de Mayo de 1915: la incertidumbre

“Tiempo brillantemente  bueno y claro con una resplandeciente luz de luna en todo momento. Los rayos de la luna son maravillosos y fuertes y hacen que la medianoche esté tan iluminada como un mediodía normal nublado en climas templados.” (South, p.111).

El relato del mes de Mayo se parece más a la narración de unas vacaciones que a la historia de veintiocho hombres perdidos en la inmensidad blanca de la Antártida. Hubo una gran celebración el día 24, y los hombres ocupaban su tiempo en diversas tareas, como por ejemplo sacar a los perros a correr. El témpano en el que se encontraban, de unos cuatro por cinco kilómetros, seguía su paciente deriva en el sentido de las agujas del reloj a través del mar de Weddell.
Uno de los aspectos más significativos de esta parte de la expedición Endurance es sin duda la gestión de la incertidumbre. Shackleton y sus hombres parecieron simplemente aceptar que su destino final de momento quedaba en suspenso hasta que la situación cambiara. Y la situación podía cambiar al cabo de un día, un mes, un año, o nunca. Pero ellos no parecía importarles que ese desenlace no estuviera definido, y simplemente se dedicaron a esperar pacientemente, dando muestras de una inefable capacidad para tolerar lo incierto.

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1 de Mayo de 1915: el sol desaparece

“Nos despedimos del sol el 1 de mayo e ingresamos en un período de crepúsculo al que seguiría la oscuridad de pleno invierno.” (South, p. 105).

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A la incertidumbre causada por la deriva de los témpanos de hielo y a las temperaturas cada vez más frías por la llegada del invierno, se añadió la desaparición casi total de la luz del sol en los primeros días de mayo. Cuesta creer lo que un grupo de hombres perdidos e incomunicados en la Antártida debieron pensar en aquellos momentos en los que estaban a punto de enfrentarse a largos meses de casi completa oscuridad e inactividad. Y cuesta aún más creer que, contra todo pronóstico, combatieron sus penalidades de una forma insólita, que es provocando activamente momentos de entretenimiento y diversión. Una gran lección para todas aquellas personas que piensan que en los peores momentos no hay otro remedio que sentirse mal. Shackleton escribió:

“Sin embargo, la compañía del Endurance se negó a abandonar la jovialidad acostumbrada, y un concierto por la noche convirtió al Ritz en una escena de ruidoso regocijo, en extraño contraste con el mundo frío y silencioso del exterior.” (Ibíd.).