Archivo mensual: julio 2014

26 de julio de 1915: El primer amanecer

“Sería un alivio poder hacer un esfuerzo por nuestra cuenta; pero no podemos hacer nada hasta que el hielo libere el barco. Si las placas siguen aflojándose, tal vez podamos salir dentro de las próximas semanas y reanudar la lucha. Mientras tanto la presión sigue estando, y es difícil pronosticar el desenlace. Justo antes del mediodía de hoy, 26 de julio, la parte superior del sol apareció por refracción durante un minuto, setenta y nueve días después de nuestro último ocaso.” (Sur, p. 119).

Son muchas las ocasiones de nuestra vida en la que debemos esperar. Nos encantaría poder acelerar los acontecimientos, que llegara ya el día en el que tenemos que presentar un proyecto, hacer un examen o conocer los resultados de unas pruebas médicas. En ese trance muy pocos saben desconectarse de la ansiedad que produce no saber qué va a ocurrir, centrándose en el día a día y esperando pacientemente a que lleguen o cambien los acontecimientos. Shackleton y su tripulación dieron sobradas muestras de que dominaban esa rara habilidad para la espera en la incertidumbre. Sobre todo porque el hielo no seguía ninguna regla en particular: podía avanzar en una u otra dirección, quedarse quieto o partirse de golpe. Y en ese contexto, los hombres, simplemente o nada menos, esperaban en el hoy deseando que su mañana fuera mejor. Una espera larga y durísima, sobre todo teniendo en cuenta que vivían en la más absoluta oscuridad por debajo de la temperatura en la que el agua se congela.

NSW State Library a090007p

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10 de julio de 1915: la llegada del sol se acerca

“La cercanía del sol que regresaba fue indicada por los hermosos resplandores del amanecer que se vieron en el horizonte los primeros días de julio. El 10 tuvimos nueve horas de crepúsculo, y el cielo septentrional, cerca del horizonte, estuvo teñido de un color dorado durante unas siete horas. Numerosas grietas y canales se extendían en todas las direcciones hasta una distancia de casi trescientos metros del barco” (Sur, p. 115).

Poco a poco el verano antártico regresaba a las vidas de la tripulación del Endurance. Tras el Derby Antártico del 15 de junio los hombres volvieron a celebrar una competición de trineos, únicamente con los dos mejores equipos, el de Wild y el de Hurley, quien ganó de una forma extraña: el juez le adjudicó la victoria dado que el trineo de Wild había sido bruscamente aligerado tras la caída del propio Shackleton, quien era parte del lastre. En la narración del día 10 de julio, y aunque no haga mención explícita a ello, aparece la esperanza en forma de grietas y canales que iban poco a poco apareciendo. Significaban la subida desde las temperaturas, y desde luego la esperanza de escapar por fin del hielo.

NSW State Library a090031p

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