Archivo mensual: octubre 2014

30 de Octubre de 1915: se tiraron los soberanos y se guardaron las fotografías

“Será mucho mejor para los hombres en general sentir que, aunque el progreso sea lento, están en camino hacia la tierra, en vez de simplemente permanecer sentados y esperar a que la ansiada deriva hacia el noroeste nos libere de este cruel desierto de hielo. Haremos el intento de avanzar. No depende de mí predecir o controlar.” (Sur, p. 157).

En medio de la conmoción que supuso la pérdida del barco, Shackleton propuso el único plan que podía darles una oportunidad de sobrevivir. Cargarían un mínimo de pertenencias personales, en torno a un kilogramo por persona, en los tres botes salvavidas que tenían, y los empujarían hacia el norte, buscando mar abierto para navegar con ellos hasta una de las islas al norte del mar de Weddell.

blog shackleton jesus alcoba

Si se tiene en cuenta que cada uno de los botes cargados pesaba en torno a una tonelada, y que el hielo sobre el que estaban no era una superficie lisa, es fácil concluir que la tarea era titánica. La otra opción era simplemente esperar a que la deriva les llevase hasta el norte. Pero Shackleton sabía que, al menos durante los primeros momentos, los hombres necesitaban un objetivo por el que luchar, pues de otro modo la desesperación acabaría con su moral y potencialmente con su vida.

Evidentemente la selección de los objetos que cada hombre portaría se hizo según un criterio afectivo, y así fue como los hombres de Shackleton comenzaron a aprender que la auténtica lucha por la supervivencia no acababa sino de empezar.

“Un hombre en tales condiciones necesita algo en que ocupar sus pensamientos, algún recuerdo tangible de su hogar y de las personas que dejó al otro lado del mar. Por lo tanto, se tiraron los soberanos y se guardaron las fotografías. Arranqué la guarda de la Biblia que la Reina Alejandra le había entregado al barco, escrita por ella misma, y también la hermosa página de Job que incluye el siguiente versículo:

«¿De qué seno sale el hielo?
Quién da a luz la escarcha del cielo,
cuando las aguas se aglutinan como piedra
y se congela la superficie del abismo?»
(Job 38: 29-20).”

(Ibíd., pp. 158-9).

 


28 de Octubre de 1915: Dump Camp, la mañana después

nla.pic-an23478561-v blog shackleton jesus alcoba

Los hombres habían sacado todo lo que habían podido del barco y lo habían amontonado en un lugar cercano, en un campamento al que, debido al desorden provocado por la rapidez con la que había sucedido todo, bautizaron como Dump Camp. La mañana después al desastre del barco Frank Hurley inmortalizó ese provisional campamento en esta fotografía, que recoge el malogrado Endurance al fondo. Pronto, sin embargo, se detendrían en otro lugar que les serviría de hogar durante más tiempo, al que bautizarían como Ocean Camp.

 


27 de Octubre de 1915: un día fatídico

“Luego, llegó un día fatídico: miércoles 27 de octubre. La posición era 69º5′ latitud S, 51º30′ longitud O. La temperatura era -18,2ºC . Soplaba una brisa débil del sur, y el sol brillaba en un cielo claro.

Tras largos meses de incesante ansiedad y estrés, tras momentos en que teníamos grandes esperanzas y otros cuando las perspectivas eran en verdad lúgubres, el fin del Endurance ha llegado (…) Es difícil escribir lo que siento. Para un marino, su barco es más que un hogar flotante, y en Endurance había centrado mis ambiciones, mis esperanzas y mis deseos. Ahora, deformándose y gimiendo, con sus cuadernas rajándose y sus heridos abriéndose, lentamente está abandonando su sensible vida en el inicio mismo de su carrera.” (Sur, pp. 145-146).

Poco se puede comentar tras leer las palabras que Shackleton recogió en su diario aquel 27 de Octubre. Efectivamente, su barco era más, mucho más que un hogar flotante: era su sueño, su proyecto, su empresa, y desde luego su vía de escape. Como él mismo escribe en su diario, el Endurance aguantó 281 días de deriva en la que es probable que cubrieran más de 2400 kilómetros desde el punto en que quedaron atrapados. Cuesta creer cómo se debieron sentir todos, máxime cuando la subida progresiva de las temperaturas motivada por su movimiento hacia el norte y por la llegada del verano antártico sin duda presagiaban el deshielo, y por tanto la liberación del barco.

Ni quiera la fotografía del genial Frank Hurley, con un Frank Wild observando las ruinas del Endurance, es capaz de captar la desolación y el dramatismo de aquel 27 de Octubre en el que se esfumó todo lugar para la esperanza.

nla.pic-an23998559-v-blog shackleton jesus alcoba

En ese mismo momento, sin embargo, y haciendo gala de una increíble capacidad de regeneración, Shackleton intercambió su objetivo de cruzar la Antártida a pie por otro, que acaso era más difícil de alcanzar: “La tarea es llegar a tierra con todos los miembros de la expedición.” Más adelante, escribiría con convicción la idea que subyacía a aquel rápido giro en la formulación de sus objetivos:

“Un hombre debe abocarse a una nueva meta tan pronto como la anterior fracasa.”.


18 de octubre de 1915: ataques del hielo

nla.pic-an23998560-v blog shackleton jesus alcoba“El siguiente ataque del hielo llegó la tarde del 18 de octubre. Las dos placas comenzaron a moverse en forma lateral, ejerciendo gran presión en el barco. De repente, la placa de babor se quebró, y enormes trozos de hielo salieron disparados desde debajo de la sentina de babor. En unos pocos segundos, la embarcación se inclinó hasta alcanzar una escora de 30º a babor, y era sostenida debajo de la sentina de estribor por la placa opuesta. Los botes a sotavento ahora casi descansaban sobre la placa. Las perreras ubicadas en el centro de cubierta se soltaron y estrellaron con las perreras a sotavento, y los aullidos y los ladridos de los temerosos perros contribuyeron a crear un pandemonio perfecto.” (Sur, pp. 139-140).

El 18 de octubre se produjo otro ataque del hielo. Tras el anterior el barco había salido indemne, y así ocurriría tras este, pero a lo largo de todo el mes la banquisa se movería constantemente agrediendo una y otra vez al Endurance. La tensión constante por contrarrestar la violencia de los témpanos se mezclaba con toda seguridad en los ánimos de los hombres con la esperanza de que al fin lo liberaran. El 20 Shackleton escribió “nuestra oportunidad podría llegar en cualquier momento”. Sin embargo, como es sabido, el violento baile entre la banquisa y el Endurance tendría como resultado un amargo desenlace final, que ocurriría tan solo una semana después de que Shackleton escribiera aquellas palabras.


12 de Octubre de 1915: llega la primavera

“La temperatura permaneció relativamente alta durante varios días. Todos los hombres se pasaron a sus alojamientos de verano, en los camarotes superiores, el día 12, con el acompañamiento de mucho ruido y risas. La primavera se sentía en el aire, y si no había nada verde creciendo para alegrar nuestros ojos, al menos había muchas focas, pingüinos e, incluso, ballenas que se divertían en los canales. La época en que se renovaba la acción se acercaba, y aunque nuestra situación era bastante seria, hacíamos frente al futuro con esperanzas.” (Sur, p. 137).

NSW State Library a090033p

NSW State Library a090033p

Cuando Shackleton habla de temperatura relativamente alta en general se refiere a una sensación térmica que ronda por abajo los cero grados. Poco antes en su diario refiere que en los últimos días la temperatura había ascendido de -23,3 ºC a -1,2ºC, provocando un deshielo incómodo por la humedad que generó.

Ese hecho aparte, lo cierto es que con la llegada de la primavera Shackleton y sus hombres se sentían con ánimos renovados, producidos entre otras cosas por la subida de las temperaturas, la creciente proporción de luz solar y la llegada de animales que suponían provisiones.

Es de suponer que Shackleton y sus hombres suponían que el hielo liberaría el barco. Primero por que parecía el lógico desenlace para compensar los largos meses de temperaturas extremas, completa oscuridad y escasez de provisiones.