7 de Noviembre de 1915 en Ocean Camp: observando la deriva

034 ocean camp blog shackleton jesus alcoba

“Los dos temas de mayor interés para nosotros eran nuestra velocidad de deriva y el clima (…). Un creciente viento del noroeste, que comenzó el 7 de noviembre y que duró doce días, nos desanimó durante un tiempo, hasta que descubrimos que sólo habíamos derivado cinco kilómetros hacia el sur, de modo que ahora estábamos veintisiete kilometros en buena dirección. Esto fortaleció nuestras teorías de que el hielo del mar de Weddell estaba derivando en círculos en sentido horario, y que si podíamos mantenernos en nuestro bloque el tiempo suficiente, terminaríamos siendo transportados hacia el norte, donde se extendía el mar abierto y el camino hacia una relativa seguridad.” (Sur, pp. 174-175).

Shackleton y sus hombres habían detenido su camino hacia el norte debido a que la tarea de empujar los botes salvavidas cargados con sus cosas era extenuante y bastante improductiva. Por otro lado, las condiciones eran constantemente cambiantes, y existía la posibilidad de que se abrieran canales que les permitieran remar en lugar de caminar, facilitando así su misión.

Se detuvieron en una placa de unos dos kilómetros y medio cuadrados y montaron un campamento al que llamaron Ocean Camp. Este témpano, que se iría reduciendo poco a poco como consecuencia del cambio en las condiciones climáticas, sería su hogar durante casi dos meses. Como no llevaban mucha distancia recorrida desde el lugar donde el barco yacía destrozado, regresaron allí para recoger todo cuanto les pudiera ser necesario.

Cuesta imaginar la constante vivencia de incertidumbre en la que se encontraban Shackleton y sus hombres. No sólo porque no sabían cuánto tiempo permanecerían en aquellas circunstancias en las que tanto las provisiones como el abrigo eran objeto de preocupación constante, sino porque las condiciones climatológicas, contra las que nada podían hacer, modificaban constantemente su posición y con ello su destino. Un viento del noroeste era siempre portador de malas noticias, puesto que les arrastraba hacia el sur cuando ellos pretendían ir al norte, empujados por la corriente circular del mar de Weddell. La paciencia, la aceptación de los hechos, el optimismo y la resistencia a la adversidad fueron nuevamente las constantes durante aquellas semanas en Ocean Camp.


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